Este Grimorio no se abre desde la prisa, ni desde la necesidad de saber.
Se abre desde la escucha.
El tiempo que aquí se observa
no es lineal.
Respira, se repliega, vuelve,
y enseña sin palabras.
Al abrir este grimorio,
reconoce que tú también estás en ciclo: hay momentos de expansión,
momentos de silencio,
momentos de espera
y momentos de acción inevitable.
Nada aquí busca predecir.
Nada pretende controlar.
Este libro acompaña,
orienta suavemente
y recuerda que todo proceso
tiene su ritmo propio.
Si hoy no encuentras claridad,
honra la pausa.
Si hoy encuentras dirección,
honra el movimiento.
Ambos son parte del mismo giro.
Abre este Grimorio
como quien observa el cielo
sin exigirle respuestas,
sabiendo que el simple acto de mirar ya transforma.
Que este cruce sea consciente.
Que la lectura sea lenta.
Que el tiempo vuelva a ocupar
su lugar sagrado.
Ahora sí,
abre el Grimorio de los Ciclos.
